Los cimientos del barrio de Gros que conocemos hoy datan del año 1894. Ese fue el año que comenzó la construcción del mismo gracias al arquitecto Tomás Gros y Juan Iribas, que costearon el proyecto, sobre unos arenales y terreno que se fue conquistando al mar. Esos mismos arenales, años atrás habían sido objeto de compra de José Gros.

Sin embargo, su parroquia más longeva es anterior a la construcción iniciada por Tomás Gros, siendo inaugurada en 1883, ¿Cómo puede ser?, la respuesta es sencilla, estaba situada en otra ubicación, la parroquia se asentó inicialmente en la capilla de la casa de Beneficencia. Más tarde la familia Gros tendría mucho que ver en su desarrollo.

Como dice la propia página web de la parroquia de San Ignacio daba servicio a los escasos habitantes de Gros, Atotxa, Egia, Polloe, Loiola, Ametzagaña y la parte oeste del monte Ulia.

Si bien hemos comenzado, datando el origen del Gros actual en 1894, es 2 años antes cuando comienzan las obras de la parroquia actual, en un terreno cedido gratuitamente por Agueda Gros, y con piedra donada por Tomás Gros, y parece ser que fue todo un acontecimiento como así lo tratan los periódicos de la época, de hecho, la primera piedra fue colocada por la reina regente española María Cristina. Y se empezaba a vislumbrar lo que iba a llegar “…que el acto efectuado ayer significa un gran paso, dado en pro del progreso y de la prosperidad de aquel, cada vez más importante barrio, que está llamado a un desarrollo considerable…” Y tanto que se desarrolló el barrio.

La construcción de la parroquia tardó casi 5 años, aunque fue inaugurada sin torre, que a su vez se inauguró en 1928, gracias al legado del Duque de Mandas, por cierto, el coste económico de la torre fue muy superior que la construcción de la propia iglesia.

Esa misma torre años más tarde albergaría una protesta en favor de la Ikurriña durante la dictadura franquista.