Últimamente estamos oyendo diferentes afirmaciones que dan a entender la crisis que se avecina a nuestra ciudad. Es muy fácil simplificar todo, y sin citar los pasos que nos han llevado a esta situación, aludir a la caída del turismo y a todos los puestos de trabajo que dependen directamente de la llegada de visitantes a nuestra ciudad. 

Es cierto que Donostia es una ciudad donde los servicios tienen una vital importancia a lo que a la promoción económica se refiere, pero hay que ser conscientes de que forma se distribuye el empleo en nuestra ciudad, para saber qué medidas se van a tomar y con qué enfoque.

En estos momentos alrededor del 31% del empleo de la ciudad es generado por la sanidad, los servicios sociales y educación, sectores a los que no se debe permitir la aplicación de ningún recorte. Este porcentaje aumenta cuando hablamos de los profesionales de protección civil, donde estaría la Guardia Municipal y bomberos, donde tampoco debería haber recortes en sus plantillas. Y otros puestos de trabajo tanto públicos como privados con una gran estabilidad, cuyos empleos serán difícilmente destruidos.

Por otro lado, otros oficios van a sufrir directamente esta crisis, siendo la realidad que alrededor del 12% del empleo que genera la capital gipuzkoana lo hace el comercio, a la vez que la hostelería supone ya más que un 7%. A estos dos sectores la situación les está atacando duramente, el resultado es todavía mucho más atroz cuando algunos de estos puestos de trabajo tienen como eje principal en su actividad la presencia del turismo, que como sabemos ha ido creciendo de una forma desmesurada en nuestra ciudad. Muchos pequeños empresarios, emprendedores y trabajadores autónomos han quedado en una situación complicada, y la situación se puede agravar en los próximos meses.

En estos últimos años han existido políticas marcadas por el Ayuntamiento muy enfocadas a la promoción del turismo, sin pensar en ningún momento en la sostenibilidad del mismo, y de las consecuencias que podía traer su caída. El consumidor local muchas veces ha sido olvidado, o se le han dado facilidades para que pueda realizar sus compras de una forma telemática, o directamente se ha apostado en crear nuevas y ampliar las grandes superficies comerciales existentes (modificando el Plan General), dirigiendo allí al consumidor.  Se han convertido barrios en postales, los espacios y servicios que debíamos tener como ciudadanos se nos han ido alejando, muchas personas jóvenes y no tan jóvenes que por el precio de la vivienda han sido expulsado de la ciudad. En las parcelas que hace no tanto podíamos encontrar guarderías o colegios, hoy existen hoteles. Se han vaciado edificios residenciales, para albergar turistas, perdiendo identidad y puestos de trabajo enfocados al consumidor local, dentro de nuestros barrios.

Al reducirse los ingresos, como es lógico, ya se ha anunciado que la Diputación Foral de Gipuzkoa va a aportar menos dinero a los municipios, se estima que Donostia recibirá 30 millones menos, además el propio alcalde cifra que el impacto de esta pandemia para la ciudad no será inferior a los 70 millones (el 16% del presupuesto 2020).

No tengo la menor duda que tanto el alcalde Eneko Goia, como su equipo de gobierno, están poniendo toda su voluntad y esfuerzo para que la ciudad salga de esta grave situación de la mejor manera posible, y es más creo que han actuado correctamente en varias cuestiones, con celeridad y saliendo públicamente, además de colgar mucha y valiosa información en la página web del consistorio. También se han aprobado las primeras líneas de ayuda, si bien no incluyen a todas las ramas afectadas, son un primer paso.

También es justo decir, que ha faltado o se ha fallado, a la hora de dotar a trabajadores municipales de los Equipamientos de Protección Sanitaria necesarios, algo que también ha fallado en centros de personas mayores o discapacitadas, y en el Servicio de Atención Sanitaria, siendo muy escasa la información que se ha trasladado de la situación de las residencias.

Dicho esto, creo que es momento de aunar esfuerzos, este escenario nos ha pillado por sorpresa, pero estamos llegando a una nueva etapa, y para esta importante estar preparados, para que la crisis derivada de la pandemia tenga las menores afecciones posibles. El Ayuntamiento va a tener menos recursos económicos, y las decisiones que este tome va a tener consecuencias, hacia un lado u otro.

No podemos caer en los errores del pasado, tenemos que apostar por otros sectores que generan empleo en la ciudad, y no cegarnos únicamente por la burbuja del turismo, como se ha hecho en la presente y anterior legislatura, un error que ahora estamos pagando.

Podemos crear una economía mucho más diversa, hay que apostar por la industria, en estos días se ha podido comprobar la necesidad de producir elementos básicos.

Donostia necesita dar un fuerte impulso al sector primario fomentando el producto local de calidad, apostando por el clúster agroalimentario, y trabajando con los productores locales.

Tampoco podemos olvidar a la industria, donde se podría poner en marcha un fondo de inversión industrial, mejorando la situación de nuestros polígonos y fomentar la producción en los mismos.

Debemos apostar por generar y diversificar el empleo, siempre de calidad, y así poder construir una ciudad mucho más amable y sostenible. Es posible.

Jabier Estebanez “Gorri” es coordinador de Eusko Alkartasuna Donostia