Nota de prensa

Eguzki ha instado formalmente al Ayuntamiento de Donostia a que deje de inhibirse en el caso de Arkaitzerreka, la regata de Zubieta que quedó arrasada a primeros de mes por un vertido de la incineradora, y, sobre todo, a que trabaje por su restauración ambiental.

Arkaitzerreka, como puede verse en este mapa, está casi en su integridad en el término municipal de Donostia, salvo en un pequeño tramo final, en que atraviesa territorio de Usurbil antes de desembocar en el Oria. Asimismo, el punto donde se produjo el vertido, el complejo de la incineradora, está igualmente en el término municipal de Donostia:

Dada la gravedad de los hechos, todos los agentes que podían movilizarse se han movilizado. Tanto Ura como el Guarderío de la Diputación han abierto los correspondientes expedientes; el Ayuntamiento de Usurbil hizo seguimiento desde el primer momento e incluso recogió y analizó sus propias muestras; el asunto está en manos de la Fiscalía por iniciativa de Anerreka, Zubieta Lantzen y Eguzki, por si los hechos pudieran ser constitutivos de un delito contra el medio ambiente. Paradójicamente, el Ayuntamiento de Donostia no ha dicho ni pío. En este tema, está desaparecido, como si la incineradora y la regata no fuesen con él.

Es por ello que Eguzki le ha instado formalmente a que, en el marco de sus competencias, que las tiene, trabaje para esclarecer los hechos, dirimir responsabilidades, poner los medios para que situaciones similares no vuelvan a repetirse y, sobre todo, para que sea un agente proactivo en la necesaria restauración ambiental de Arkaitzerreka. Hay que tener en cuenta que la especie más claramente afectada por el vertido ha sido la anguila (Anguilla anguilla), que, por hallarse fuera de los límites biológicos de seguridad, está amparada en todo el ámbito de la Unión Europea por el Reglamento (CE) 1100/2007 del Consejo, de 18 de septiembre de 2007. En virtud de este Reglamento, desde 2010 está en vigor el Plan de Gestión para la Recuperación de la Anguila en el País Vasco, al que flaco favor hace un suceso como el de Arkaitzerreka.

Por otra parte, el vertido fue denunciado por particulares el 9 de mayo, tras constatar la existencia de numerosos peces muertos en el cauce. El día 10, GHK, responsable del complejo, negó rotundamente a través de un comunicado que pudiera tener algo que ver con el vertido. Solo el día 14, ante la evidencia de los hechos, GHK admitió que, efectivamente, el día 7 se produjo en sus instalaciones “un derrame de amoniaco durante la descarga de una cisterna que estaba llevando a cabo un suministrador externo”. Una de dos, o GHK trató de ocultar los hechos en un primer momento y, si cuela cuela, lo que sin duda es muy grave, o, si hemos de creerle, tardó la friolera de una semana en enterarse de su existencia, lo que sería igualmente muy grave. Menos mal que esta era la incineradora excepcional en la que hasta la más mínima emisión contaminante estaba bajo estricto control. Lo que tenemos claro es que, si las personas que vieron los peces muertos no llegan a avisar, aquí no se entera ni Dios.