Nota de prensa

Mañana, 3 de junio, se cumplirán 41 años desde que el guardia civil José Martínez Salas mató a la ecologista donostiarra Gladys del Estal de un disparo en la cabeza, en el marco de la represión del Día Internacional contra la Energía Nuclear que se celebraba en Tudela.

Con motivo de este aniversario, Eguzki y Gladys Gogoan han organizado un año más el tradicional homenaje en Gladys Enea, que tendrá lugar el próximo sábado, 6 de junio.

Novedades derivadas de la crisis sanitaria

El homenaje, como casi todo, llega con novedades, derivadas de la crisis sanitaria que padecemos.

La principal es que la cita será a las 12:30 arriba, directamente en la pradera, donde se halla el monolito, y no abajo, en la puerta del parque, como suele ser habitual.

Lo que no faltarán será el aurresku, la ofrenda floral y las canciones, en un acto que se pretende más escueto que en ocasiones precedentes y en el que será preciso mantener las distancias entre los participantes.

Un grupo de amigos y amigas de Gladys ha quedado a las 12:00 en el Bulevar para acudir desde allí en bici al homenaje. La convocatoria está abierta a quien desee sumarse.

El mensaje

Lo hemos dicho muchas veces, pero no nos vamos a cansar de repetirlo. Recordamos a Gladys porque fue nuestra amiga, nuestra compañera, y porque no hay manera de olvidar aquella injusticia que, además, quedó impune. El reconocimiento oficial sigue sin llegar. Los intentos realizados en los últimos años, tanto por la vía del gobierno de Gasteiz como por la del de Iruñea, siguen, de momento, sin dar los apetecidos frutos. Pero, lleguen algún día o no, a Gladys no le va a faltar nunca el reconocimiento popular.

Pero, de igual modo, recordamos a Gladys porque las razones que la llevaron a Tudela aquel fatídico día siguen estando plenamente vigentes, si no más vigentes que nunca. En ese sentido, la crisis sanitaria no ha hecho más que agudizar la necesidad de que se produzca un cambio de rumbo radical hacia un modo de producción, consumo y vida más respetuoso con el medio ambiente y las personas. Si este cambio no se produce, la “nueva normalidad” no será más que una vieja normalidad con mascarilla o, lo que es lo mismo, una crisis ecológica más aguda, más precariedad y desigualdades sociales, una población más vulnerable y amedrentada y, por supuesto, menos libertad en detrimento de la “seguridad”. Trataremos de que el homenaje de este año, además de para recordar a Gladys, sirva para reflexionar al respecto.