Nota de prensa

Gladys Enea ha acogido hoy un año más el tradicional homenaje a Gladys del Estal organizado por Eguzki y Gladys Gogoan.

Como de costumbre, no han faltado ni el aurresku, ni las flores ni las canciones, a pesar del “nuevo formato” derivado de la crisis sanitaria.

Tampoco ha faltado una lectura de la situación actual. Los organizadores han señalado:

“Recordamos a Gladys porque fue nuestra amiga, nuestra vecina…, una de las nuestras. Pero la recordamos sobre todo porque las razones que la llevaron a Tudela aquel fatídico día siguen estando plenamente vigentes, si no más vigentes que nunca. En ese sentido, la crisis sanitaria no ha hecho más que agudizar la necesidad de que se produzca un cambio de rumbo radical hacia un modo de producción, consumo y vida más respetuoso con el medio ambiente y las personas. Si este cambio no se produce, la ‘nueva normalidad’ no será más que una vieja normalidad con mascarilla, una mascarilla tras la que se esconderán una crisis ecológica más aguda, más precariedad y desigualdades sociales, una población más vulnerable y amedrentada y, por supuesto, menos libertad en detrimento de la seguridad o, mejor dicho, de la securocracia”.

Han añadido:

“Estos días hemos escuchado reiteradamente que el confinamiento ha servido para que nos demos cuenta de qué es lo que de verdad importa, que del confinamiento hemos salido convencidos, tanto a nivel personal como de sociedad, de que es ya inevitable acometer cambios. Sin embargo, los pasos que se han empezado a dar van justamente en dirección contraria. Parece que estemos en una loca carrera en pos de recuperar cuanto antes la normalidad anormal previa a la pandemia”.

Así las cosas, los ecologistas han hecho un llamamiento a ser “agentes activos” para que los cambios se lleven a efecto, “porque necesitamos una nueva normalidad realmente nueva”.

Mención expresa a Zaldibar

Durante el acto, los organizadores han mostrado su solidaridad con los afectados por lo ocurrido en el vertedero de Zaldibar. Precisamente hoy, en que se cumplen cuatro meses del desastre, las localidades del entorno viven una jornada de movilizaciones.