Nota de prensa

En el Grupo de Estudios Incineración y Salud seguimos analizando los estudios que investigan la relación entre incineración y salud y poniendo en conocimiento de la sociedad sus conclusiones, como lo hemos hecho los últimos 16 años. Recientemente salimos en los medios de comunicación indicando dos estudios recientes que ponían de manifiesto la relación entre incineradoras y diversos tipos de cánceres, malformaciones congénitas, enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Hoy nuevamente convocamos a los medios de comunicación para hacernos eco de un estudio publicado recientemente y realizado por científicos de diferentes universidades de EE.UU. Destaca por su diseño, ya que es prospectivo, por el gran número de participantes, 112.000, y por el periodo de segumiento, 24 años, características que aumentan la fiabilidad de sus resultados. Su conclusión resulta cuanto menos inquietante: las dioxinas emitidas por las incineradoras se relacionan con un aumento de un 15% del riesgo de padecer cáncer de mama invasivo en la población que vive en un radio de 10km alrededor de las mismas respecto a la que vive más allá de este radio. El riesgo aumenta un 25% en la población que vive en un radio de 5km alrededor de las incineradoras (1).

Desgraciadamente, no es el único estudio que nos indica el riesgo de estas plantas para la salud de la población. Otro estudio publicado hace unas semanas, esta vez en Italia, constata niveles significativamente más elevados de diversos metales pesados (bario, níquel, cobre, manganeso y vanadio) en las uñas de niños que viven en un radio de 3km alrededor de dos incineradoras con respecto a los niños que viven fuera de ese radio. Esto se traduce en un mayor riesgo de presentar patología respiratoria, neurológica y endocrinológica en las personas afectadas (2).

Nos hemos centrado en el riesgo sanitario derivado de la emisión de dos grupos de contaminantes, pero podríamos seguir con el riesgo para la salud que supone cada uno de los contaminantes que conforman el amplio elenco emitido por estas plantas.

En el Grupo de Estudios Incineración y Salud pensamos que nunca es tarde para clausurar una infraestructura que según los estudios que hemos expuesto va a afectar negativamente a la salud de la población gipuzkoana y que contrariamente a lo que nos dicen, no va a hacer desaparecer los vertederos, ya que de hecho los necesita. Cabe resaltar además que se trata de una infraestructura innecesaria, tal como dejan en evidencia otros territorios donde gestionan los residuos sin incineradoras.

Por ello, solicitamos a las máximas autoridades forales, al igual que lo hacen otras asociaciones médicas en todo el mundo, que abandonen el binomio formado por la incineración y sus correspondientes vertederos como forma de tratamiento de los residuos y adopten modelos de gestión de los mismos con el mínimo impacto en la salud humana, el medio ambiente y el clima, dada su estrecha interrelación, en consonancia con la demanda de la mayoría social de Gipuzkoa.

  1. VoPham T, Bertrand KA, Jones RR, et al. Dioxin exposure and breast cancer risk in
    a prospective cohort study [published online ahead of print, 2020 Apr 13]. Environ
    Res. 2020;186:109516. doi:10.1016/j.envres.2020.109516
  2. Di Ciaula, A.; Gentilini, P.; Diella, G.; Lopuzzo, M.; Ridolfi, R. Biomonitoring of
    Metals in Children Living in an Urban Area and Close to Waste Incinerators. Int. J.
    Environ. Res. Public Health 2020, 17, 1919