Nota de prensa

Desde el grupo ecologista EGUZKI un año más hemos de lamentar, día va y día viene, la presencia de barcos arrastreros pelágicos cerca de nuestra costa. Hemos llegado a contabilizar hasta siete buques irlandeses, aunque probablemente el total de barcos será superior.

Uno de estos arrastreros nos ofreció un “espectáculo” el domingo por la tarde (02/08/2020) en el puerto de Ondarroa: un hermoso pez espada ensangrentado, con la aleta dorsal rota, como si le hubieran pegado una paliza, a consecuencia de las redes pelágicas. Esas redes que se lo tragan todo, sea especie comercial, no comercial o protegida.

La pesca con redes pelágicas está prohibido tanto en España con en las aguas de la CAV por sus respectivas administraciones, principalmente por que atrapan y arrastran todo lo que se pone en su camino y genera muchísimo descarte. Y es que en definitiva el arrastre consiste en echar una red lastra con forma de embudo entre dos barcos que van moviéndose y recogiendo en el fono de la red todo lo que  haya a su paso. Estás redes que pueden tener una boca del tamaño de un campo de fútbol, no sólo atrapan la especie objetivo sino de todo tipo, ya sean comerciales, no comerciales o protegidas como tortugas, delfines e incluso ballenas. El tiempo que pasan enganchados a las redes sumado al peso acumulado acaba aplastando las capturas que en un alto porcentaje son devueltas al mar por no tener interés comercial, pero ya muertas.

Por eso decimos que incluso en el caso de que la pesca de arrastre pelágico se haga de forma legal no es sostenible pues esquilma hasta agotar los caladeros y los ecosistemas. Por el contrario, los pescadores del cantábrico utilizan artes de pesca artesanales como la cacea, con lo que pescan los bonitos de uno en uno, evitando los descartes.

También descargaron atunes, bonitos del norte, tan machacados o más que el pez espada, que los venderían a  2-3 euros el kilo, para que algún conservero desalmando nos lo venda en la tienda enlatado a 16-21 euros el kilo haciéndonos creer y pagar a precio de ese bonito del norte pescado con anzuelo de uno en uno, cuando en lo único que se parecen es que ambos productos son bonito del norte pero para nada iguales, ni por la calidad, ni por el respeto al mar y sus seres vivos, ni por la huella ecológica que se produce al pescar y comprar un producto u otro.

Estos barcos arrastreros que principalmente son de origen francés e irlandés, faenan bajo el manto de la legalidad europea en aguas internacionales, aunque en ocasiones traspasan la línea a 12 millas de nuestra costa transgrediendo la legalidad vasca y española donde estas técnicas están prohibidas.

Así las cosas, pedimos más compromiso a las administraciones española y vasca. Entendemos que con los descartes, cuotas, avisos previos de descarga y pasos de lonja deberían ser más rigurosos. A su vez, también solicitamos a la administración vasca que haga realidad la cuestión de la trazabilidad, con el fin de que el consumidor pueda identificar de  que barco procede, dónde se ha pesca, con que arte de pesca, de que puerto procede… y de esa manera elegir, de verdad, el producto que quiere consumir.

Consideramos que también los arrantzales deberían poner más atención en el tema de la trazabilidad, tanto que creemos debería ser una de sus principales reivindicaciones. Y por supuesto, junto a todo esto es fundamental la con(s)ciencia de los consumidores para que se conviertan en parte activa, apuesten en la pescadería por ese bonito pescado de uno en uno pero sobre todo informarse para saber qué es lo que está comprando, por qué producto está pagando lo que paga cuando el producto esta enlatado.