Nota de prensa

La incontinencia urinaria es un problema mucho más común de lo que podamos pensar. En España afecta a un 24% de las mujeres, llegando a alcanzar el 50% en mujeres de edad avanzada, ya que la incontinencia urinaria presenta dos picos de incidencia: entre los 45 y los 54 años, y a partir de los 60, especialmente entre los 75 y los 84 años.

“Es importante diferenciar el tipo de incontinencia. Por un lado, la incontinencia del esfuerzo; cuando la orina se escapa al hacer un ejercicio físico, al toser o al hacer un movimiento. Por otro lado, la incontinencia de urgencia, que es la que aparece como unas ganas imperiosas de orinar” explica el Dr. Josean Rodríguez, urólogo de Policlínica Gipuzkoa.

En el primer caso, el tratamiento se reduce a los fármacos, pero en el segundo caso, el tratamiento es quirúrgico. “Antes era una cirugía más compleja, había que abrir la cavidad abdominal y esto conllevaba a unos ingresos más largos. Hoy en día, gracias a las mallas u orejales se ha simplificado mucho y es una cirugía que incluso se puede hacer con cirugía menor ambulatoria, o como mucho, con un solo día de ingreso” afirma el urólogo. Se trata de una cirugía mínimamente invasiva, con una incisión vaginal y dos inguinales que hacen que la recuperación sea mejor y más rápida.

La incontinencia urinaria repercute de forma significativa en la calidad de vida del que la sufre, condicionando su estilo de vida y comportamientos sociales. “Cada vez que corría para coger el autobús, tosía o me reía tenía pérdidas de orina. Llevaba 20 años así y decidí que no podía vivir toda la vida así” narra Maribel M., paciente intervenida mediante cirugía mínimamente invasiva por el Dr. Rodríguez. “Ahora puedo correr, puedo toser y puedo tirarme al suelo con los nietos sin problemas”, concluye.