Artículo de opinión

Hace unos días oí por la radio que, se había publicado en la prensa escrita de ese día el estudio de un profesional perteneciente a un medio financiero, según el cual se deducía que los jubilados de una edad avanzada habían recibido, en calidad de pensión, una cantidad mayor que la que habían aportado durante su vida laboral.

Probablemente, en ese estudio no se habrá tenido en cuenta que tratándose de una entidad aseguradora y de objetivo social, como es la Seguridad Social, las pensiones son el resultado de un cálculo actual en el que habrá que tener en cuenta que hay muchas personas cotizantes que han fallecido antes de jubilarse, y otras que fallecieron en los primeros años de su jubilación. y que a esto hay que añadir que el beneficio económico que hay en las entidades aseguradoras mercantiles, en este caso se utiliza para cumplir esa función social que beneficia a los cotizantes menos afortunados.

Por lo tanto, aunque esa conclusión pueda ser cierta para algunos de los pensionistas de larga duración, es consecuencia de la finalidad habitual de las compañías aseguradoras o sea, cubrir una necesidad que en un momento determinado sea más gravosa para el asegurado que la cifra económica que ha cotizado, basándose en la colaboración colectiva de el conjunto de los asegurados, por lo que no supone un privilegio para los pensionistas. Por otra parte, debería estudiarse la manera de compensar la fuerte pérdida de poder adquisitivo que sufren las pensiones con el transcurso del tiempo.