Nota de prensa

Según hemos podido saber hoy por la prensa, ETS ha paralizado sine die las obras de la pasante del metro en el tramo entre la estación de Easo y Miraconcha. En palabras de los responsables de la obra, se han encontrado con un “problema inesperado” en la zona donde se está excavando el túnel y ha aparecido “arena y vías de agua” en la ejecución de la perforación. La primera consecuencia ha sido que algunos trabajadores han sido despedidos. Y según algunas fuentes, la posibilidad de volver a licitar el proyecto ya estaría sobre la mesa.

Estas informaciones, sin embargo, no hacen referencia al sobrecoste que se prevé como consecuencia de los errores del proyecto. Pero, tal y como señaló el grupo municipal de EH Bildu a principios de agosto, estamos hablando de un sobrecoste de entre el 50% y el 70%. Queremos recordar que el tramo Easo-Miraconcha se adjudicó por 53,2 millones de euros a la UTE Sacyr-Cavosa-Campezo-Mariezcurrena-Zubieder, por un 26% menos del precio de licitación previsto en un principio por ETS.

Una vez más, como ocurre con todo lo relacionado con las obras del pasante del metro, esta vez también tenemos que denunciar el oscurantismo y la falta de transparencia del PSE Y PNV ha la hora de informar sobre el proyecto.

EH Bildu, desde que se produjo el socavón el pasado 5 de junio, ha pedido una y otra vez explicaciones sobre los fallos en el diseño de la obra. Y es que, hay que recordar que el propio responsable de ETS, Antonio López, reconoció públicamente que habían cometido “un error”. Y junto con la petición de explicaciones, también hemos exigido reiteradamente que se depuraran las responsabilidades políticas pertinentes, ya que el “error” va a costar una enorme cantidad de dinero público, además de que no podemos olvidar que como consecuencia del “error” se ha puesto en peligro la vida de muchas personas.

Estas noticias de hoy chocan, de nuevo, con el mensaje de tranquilidad que ha querido transmitir a la ciudadanía donostiarra el alcalde Eneko Goia.

Cabe recordar que Goia afirmó que el socavón del 5 de junio fue un mero “susto”, que todo se “arregló bien” y que no había que preocuparse ni de la seguridad de los vecinos ni de las condiciones laborales de los trabajadores.