Nota de prensa

Aitzole Araneta, portavoz del grupo Elkarrekin Donostia, y Reyes
Carrere, portavoz del grupo municipal de EH Bildu, han denunciado
en rueda de prensa que en el próximo pleno de octubre PNV y PSE
tienen previsto introducir dos cambios de calado en el Reglamento
del Pleno:

1- Limitarán sustancialmente el número de mociones de control que
puedan debatirse en los plenos, es decir, limitarán el CONTROL al
GOBIERNO

2- El Gobierno municipal tendrá siempre la última palabra en todos
los debates, con la intención clara de convertir los plenos en sesiones
de control a la labor de la oposición.

El Pleno de la Ciudad tiene dos funciones principales: aprobar
normativas y ordenanzas y ejercer control sobre la acción de
Gobierno. Cuando se limita esta función de control estamos ante un
paso atrás de carácter claramente antidemocrático.

Pero esta no es solo una medida contra la oposición. Los grupos
municipales solemos traer al pleno denuncias de asociaciones
vecinales, quejas de grupos culturales o propuestas de particulares,
por poner unos ejemplos. Ahora, PNV y PSE quieren poner aún más
obstáculos para evitar que la voz de la ciudadanía llegue al pleno.

Y es que la normativa de Donostia ya era especialmente retrógrada:
Donostia es la única capital vasca donde las Comisiones son
“cerradas” (no se permite tomar imágenes, ni audios, ni son públicas
para la ciudadanía). En las otras capitales vascas las comisiones son
totalmente abiertas a los medios y se pueden ver por streaming.

Además, son conocidas las limitaciones a la intervención directa de la
ciudadanía en los plenos, y se pierde en la memoria la última vez que
alguien logró que el alcalde le permitiera intervenir.

Por último, que la última palabra la tenga siempre el gobierno es un
claro síntoma de autoritarismo. Y, además, condiciona el fondo del
debate, porque el interpelado se convierte en interpelante. Algo
totalmente inadmisible en democracia.