Nota de prensa

Las federaciones de caza han solicitado que esta sea considerada “actividad esencial, a efectos de evitar las limitaciones de desplazamientos entre los tres territorios”

Eguzki reclama al Gobierno Vasco que aplique a la práctica cinegética las restricciones contenidas en el Decreto anti-Covid exactamente igual que al resto de actividades, y, por tanto, desoiga las peticiones en sentido contrario que le están haciendo desde instancias cazadoras.

Concretamente, tanto la Federación Alavesa de Caza como la Bizkaina (no tenemos constancia de que también la Guipuzcoana lo haya hecho) han solicitado “la libre circulación de cazadores en Euskadi” y la consideración de la caza como “actividad esencial” (ver links al final del texto). Afirman que la Federación Vasca, representante de ambas ante el Gobierno Vasco, “trabaja en ello” y que desde la Diputación de Álava les han asegurado que “en unos días se aclarará la interpretación del decreto”.

La caza es una pasión y, como tal, es lógico incluso que ciegue a quienes la practican, pero las administraciones no pueden ser ciegas, ni siquiera hacer la vista gorda. Y no deberían dar pábulo a este tipo de reivindicaciones. Si no lo hacen porque, como nosotros, creen absurdo considerar la caza como una “actividad esencial”, al menos que lo hagan porque un trato de favor para los cazadores sería abiertamente discriminatorio para los ciudadanos y ciudadanas con otras pasiones –y, por supuesto, con necesidades mucho más perentorias– que también se están viendo afectadas por las restricciones anti-Covid.

Ojo que, para evitar malentendidos y victimismos, aclararemos que el DECRETO 36/2020, de 26 de octubre, del Lehendakari, en el que se aprueban restricciones, no prohíbe la caza. Es más, la autoriza expresamente (punto 22 del Anexo). Eso sí, los cazadores, como los aficionados a las setas, al monte, a andar en bici… o a ir al cine o al teatro, están sometidos al Artículo 2 de dicho DECRETO, que establece que todos ellos deberán ejercer su actividad dentro del municipio en el que vivan y, como mucho, en el colindante, según las circunstancias. Nada dice de libre circulación para poder matar palomas o becadas, ni siquiera jabalíes. Por tanto, no entendemos qué “interpretación” se puede hacer.

Es lógico que cada quién se preocupe por cómo afecta esto a su sector o a él mismo. Pero todo y cualquier cosa tampoco vale… Sobre todo con la que está cayendo.