Nota de prensa

Eguzki quiere dejar constancia de que el mayor hándicap para que la movilidad peatonal y ciclista pueda desarrollar en Gipuzkoa todo el potencial que le confiere la actual situación sanitaria es la carencia de infraestructuras, básicamente debido al incumplimiento flagrante, por parte de la Diputación, del Plan de Vías Ciclistas. Y queremos dejar constancia de eso, que más de uno considerará una verdad de Pero Grullo, ante la reciente comparecencia de la diputada de Movilidad Rafaela Romero en las Juntas Generales para presentar un diagnóstico previo a un Plan Integral de Actuaciones Urgentes para el Fomento de la Movilidad Ciclista y Peatonal, que pretende tener a punto antes de fin de año.

El propio diagnóstico, basado en encuestas con técnicos de movilidad municipales, agencias comarcales, empresas y asociaciones relacionadas con la bicicleta, viene a poner de manifiesto lo que afirmamos, pues “completar y mejorar las redes de infraestructuras de vías ciclistas y servicios interurbanos” es una reivindicación que se repite en boca de absolutamente todos los agentes entrevistados.

Dice Rafaela Romero que “las prioridades han cambiado a causa del Covid-19. Donde antes se centraban en una necesidad de sensibilización a la ciudadanía en el ámbito de la bicicleta en convivencia con los demás usuarios, a día de hoy, la necesidad de transporte de la gente a sus puestos de trabajo o a los centros educativos se ha impuesto y se ha colocado en primera posición”.

Las campañas de sensibilización a la ciudadanía tienen una función, no lo vamos a negar, pero no pueden sustituir a la inacción de la Diputación y el incumplimiento de sus compromisos. Por tanto, antes que nada, ¡que se sensibilicen en la Diputación! Si no, estas campañas de sensibilización dirigidas a la ciudadanía se convierten en un puro lavado de cara, para hacer ver que se hace lo que en realidad no se está haciendo.

Si la pretensión de la Diputación es presentarnos antes de fin de año un Plan para decir que la ciudadanía tiene que sensibilizarse en tal o cual sentido, se lo puede ahorrar. Lo que tiene que hacer es demostrar que está sensibilizada, hacer propósito de la enmienda y decirnos cuántos kilómetros de bidegorri previstos en el Plan de Vías Ciclistas de los que ha dejado de construir en los últimos años va a presupuestar y ejecutar en 2021.

Información complementaria

En junio de 2013, las Juntas Generales, con la unanimidad de todos los grupos representados, aprobaron el Plan de Vías Ciclistas de Gipuzkoa.

El Plan programa (programó) la ejecución de los tramos pendientes de la Red Básica Foral de bidegorris en dos cuatrienios, 2013-2017 y 2017-2021. Sin embargo, cuando apenas queda un año para que concluya el plazo de ejecución del Plan, un simple vistazo a la lista de bidegorris previstos permite constatar que son muchos, demasiados, los que están aún pendientes. Por ejemplo:

-Lasarte_Oria-Usurbil (Txikierdi).

-Usurbil (Txikierdi-Santuene).

-Usurbil-Orio.

-Errekalde-Galarreta.

-Lasarte_Oria-Urnieta.

-Urnieta zeharbidea.

-Urnieta-Andoain (sin terminar).

-Andoain-Villabona (sin terminar).

-Errenteria-Gaintxurizketa.

-Gaintxurizketa-Irun (sin terminar).

-Lezo-Pasaia (Donibane) (sin terminar).

-Mutriku-Mutriku (Saturraran).

Y advertimos que esta no es NI MUCHO MENOS una lista exhaustiva.

A pesar de haberla solicitado reiteradamente, la Diputación no nos ha proporcionado información sobre el grado de ejecución del Plan a día de hoy, pero en julio pasado nos hizo llegar una copia del informe TÉCNICO de evaluación del primer cuatrienio, 2014-2017. De él extraemos el siguiente párrafo, que consideramos suficientemente ilustrativo sobre lo que está pasando:

Sin embargo, desde que se emitió el citado informe, la Diputación no solo no ha reactivado la inversión sino que ha seguido una tónica parecida, por lo que a los incumplimientos del primer cuatrienio se le han sumado los del segundo.

Dice Rafaela Romero: “Debemos hacer cuanto sea posible para dotar a Gipuzkoa de un plan adaptado al contexto actual, que permita fomentar la movilidad ciclista y peatonal en un momento de enormes dificultades e incertidumbre. Porque la ciudadanía continúa necesitando desplazarse de manera segura y es nuestro deber no solo garantizar este derecho, sino tomar cuantas medidas políticas y económicas sean necesarias para posibilitar al mismo tiempo un medioambiente más limpio, que sea además elemento tractor del dinamismo económico del territorio y contribuya a la cohesión social y territorial… Ahora toca a los poderes públicos competentes, desde una competencia multinivel y la práctica de una mejor cogobernanza y colaboración, facilitar las medidas para que esa movilidad, a la que aspira o se orienta nuestra ciudadanía, puesta a la luz en mayor medida en el contexto de la pandemia, sea posible y esté garantizada”.

Toda esta retórica tendría más credibilidad si no hubiese proyectos considerados por la propia Diputación como “básicos” (se llama Red BÁSICA Foral) prácticamente abandonados.