Nota de prensa

Hace unos días se difundió la noticia que informaba de la salida de los militares de los cuarteles de Loiola, dejando unas 20 ha. de terreno libres para la ciudad. En Haritzalde estamos verdaderamente contentos porque se abre una oportunidad única para el Urumea. El ayuntamiento de Donostia no puede desaprovecharla. Es el momento de recuperar las marismas que el río perdió en Amara o en Riberas de Loiola. Años robando al río lo que era suyo, dejándolo sin sitio, pero luego quejándose de las inundaciones. La única respuesta ha sido el cemento, los muros y su canalización. Ahora de presenta una oportunidad histórica de crear un Plaiaundi donostiarra más natural, de unir este espacio con el parque de Ametzagaina-Lau Haizeta e impulsar el corredor verde.

Sería una medida extremadamente útil para evitar las temidas inundaciones en el barrio de Loiola. De paso se crearía una nueva zona verde, espacios de disfrute de la naturaleza al aire libre, ahora tan reclamados por la ciudadanía en estos tiempos que corren, generando unos humedales, unas nuevas marismas. Pero es que además encajaría plenamente con las Directrices de Ordenación del Territorio (LAG-DOT) aprobadas en su día, por lo que el Ayuntamiento de San Sebastián debería ser el primer interesado en su cumplimiento y respeto.

En el proceso de aprobación del ahora totalmente desfasado, pero vigente, Plan General de Ordenación Urbana de 2010 Haritzalde Naturzaleen Elkartea ya presentó alegaciones al respecto, solicitando la creación del espacio natural en compensación por los humedales perdidos. Entonces no fueron aceptadas.

Es más, en reunión específica organizada por el Consejo Asesor de Medio Ambiente, la tomaron a broma. Cuando insistimos en nuestra propuesta nos decían que estábamos locos y ni siquiera la consideraron.

Locura es la nuestra, pero no un metro completamente innecesario, o la obra más cara jamás realizada y que pretendía darnos rapidez, pero que lleva acumulando retrasos sin final claro, el Tren de Alta Velocidad. Metro y TAV son, según ellos, desarrollo y progreso. Esas obras, con un costo enorme y un impacto ambiental mayor aun, deben ser pura coherencia, aunque se lleven posibles inversiones y gastos en sanidad, cultura, ducación, ayudas sociales… Nosotros los locos, pero el valle del Urumea, con las tierras agrícolas más fértiles de Gipuzkoa, lo seguimos llenando de cemento. Por esas infraestructuras tendrán que venir los alimentos que
comemos, porque apenas somos capaces de aportar el 1% de los mismos desde el municipio y el entorno cercano. ¿Qué ocurriría si se cortara ese transporte? Nos tocaría comernos tanto cemento sembrado.

Querer que se cumplan las leyes, pretender la conservación del patrimonio natural y la biodiversidad, defender los espacios naturales, parques y zonas verdes en el planeamiento y en la organización del territorio es ser radical. ¡Vaya locura!! Sin embargo, seguir impulsando actuaciones que no harán sino aumentar el tráfico, y con ello el ruido y la contaminación, como la construcción de nuevos aparcamientos en el centro o crear grandes superficies comerciales debe ser pensar en los ciudadanos y sus necesidades. Ahora que el pequeño comercio sufre y agoniza, deben considerar avanzado, vanguardista e innovador atraer a conocidas firmas y grandes franquicias. Y nos venderan la ocupación de los espacios verdes, aumentando el grado de artificialización del entorno como algo necesario, inevitable y hasta sostenible.

¿Pero quién es el loco? ¿Dónde la coherencia? El PNV se mostró contrario al metro impulsado
por el PSE de Gasco, aduciendo que había otras prioridades, entre otras en la mejora de las infraestructuras ya existentes en las líneas en marcha de Eusko Trenbide Sarea. Pero lo aprobaron y, ahora que se hunden las calles, salen incluso corriendo en su defensa. El PSE de Odon Elorza se manifestó y actuó contra la incineradora defendiendo que no la querían en Donosti. Ahora son los principales defensores. Como dice la canción: “hau eromena, hau eromena, berekoikeriaren dema”.

Para concluir, en esta situación de locura colectiva, a algunos se les iluminan los ojos y les aparecen las $ al hablar de los Cuarteles de Loiola. Ya venden lo aun oficialmente no aprobado. Se rumorea que la operación ya tiene financiación y que el banco del logo de Chillida está detrás, o que la constructora con nombre de director de cine va a construir las viviendas. Incluso suena por ahí el precio de las casas. Y nos entra la duda, ¿quién gobierna aquí? ¿Quién es el loco?