Nota de prensa

Sortu convoca una concentración el 15 de diciembre a las 19:00 frente al cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo.

• Pide verdad, justicia y reparación sobre el asesinato de Mikel Zabalza a quienes no han dado ese paso: PSOE, Guardia Civil y Estado español.


Hace poco más de dos semanas, el 26 de noviembre, se cumplieron treinta y cinco años de la detención del orbaizetarra Mikel Zabalza en su domicilio de Altza por parte de la Guardia Civil. En la misma operación policial, junto a Mikel, fueron detenidas otras tres personas más, entre ellas la vecina de Bidebieta Idoia Aierbe. Tras ser torturados, fueron puestos en libertad incondicional. Excepto Mikel. El 15 de diciembre su cuerpo apareció en el río Bidasoa con evidentes signos de tortura. Sin embargo, según la versión oficial, Mikel se escapó de las manos del Guardia Civil y en su huida se arrojó al río, no sabiendo nadar y teniendo las manos atadas.

Después de treinta y cinco años, la verdad de lo ocurrido sigue detenida en el cuartel de Intxaurrondo, ahogada en la versión oficial. Porque hoy en día, aunque nadie se atreva a insistir en la mentira, el reconocimiento oficial no llega. En 2010, los tribunales decidieron cerrar la causa. Se confirmó que la muerte de Mikel quedaba sin resolver y se dejó abierta la hipótesis de que hubiera sido asesinado bajo tortura.

Ahora que echamos la vista atrás y hacemos relatos de lo ocurrido en el contexto del conflicto político vasco, la tortura sigue siendo una mancha impune. La Fundación Euskal Memoria ha podido comprobar, entre otros, 5.657 casos de tortura, y el censo no deja de crecer. Este número nos ofrece una fotografía incompleta del drama social y humano que la tortura ha supuesto en Euskal Herria, pero al mismo tiempo pone de manifiesto que no estamos hablando de casos aislados.

La tortura ha sido un episodio masivo, sistemático, que ha abarcado toda la vida civil. Y eso demuestra que ha sido un medio de guerra que han aprovechado los Estados para perseguir a este pueblo. La denuncia pública, el cuerpo exhausto y la aniquilación psicológica del torturado, o la propia muerte como en el caso de Mikel, no han sido pruebas suficientes para quienes restaban credibilidad a esta barbarie. Hace treinta y cinco años, el Gobierno Español intentó negar lo obvio. Y la mentira que inventaron y defendieron fue tan evidente que se demostró que el Estado estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para negar el uso de la tortura.

Pero el ciudadano que ha denunciado torturas, no solo ha tenido que hacer frente a la negación y a la criminalización, sino también a la impunidad del denunciado. Negación e impunidad, es lo que ha sido la tortura en Euskal Herria. El teniente de la Guardia Civil encargado de custodiar a Mikel durante su detención, Gonzalo Pérez García, fue posteriormente ascendido a comandante.

Hoy, ahora, no basta con admitir en voz baja que las cosas no ocurrieron como dijo la Guardia Civil en 1985. El Estado español debe la verdad. El PSOE, responsable de la Guardia Civil y de las principales instituciones del Estado, también debe la verdad. Tenemos que saber la verdad: quiénes torturaron a Mikel, por orden de quién, quién organizó toda esa mentira. Tienen que asumir de una vez por todas que ha utilizado la tortura en contra de los ciudadanos vascos, que eso no es justo y, sobre todo, que no volverá a ocurrir. Y, desde luego, la familia de Mikel necesita justicia y reparación.

La historia de la Guardia Civil en el País Vasco es una historia escrita a través de la tortura, el asesinato y la mentira; la historia de una ocupación perpetuada a través del miedo. Por todo ello,

• Exigimos el fin de 35 años de impunidad en torno al asesinato de Mikel Zabalza y exigimos verdad, justicia y reparación.

• Pedimos que se den cuanto antes los pasos necesarios para que la Guardia Civil abandone Euskal Herria.
Hemos convocado una concentración frente al cuartel de Intxaurrondo, el 15 de diciembre, día de la aparición del cuerpo de Mikel, a las 19:00 de la tarde.