Nota de prensa

Recientemente, Kutxa y el Gobierno municipal de Donostia (PNV-PSE) han acordado poner en marcha una polémica operación urbanística en el ámbito de Aldakoenea, en Egia, en el límite con Gros. En estos momentos, el convenio urbanístico se encuentra pendiente de una próxima exposición pública y después comenzará la tramitación de una modificación puntual del PGOU, que se prolongará varios meses.

Pero lo que hace realmente polémica a esta operación es la decisión de vincular el ámbito urbanístico de Aldakoenea con el Instituto de la Construcción en Altza. Con ello, los impulsores del proyecto consiguen quitarse de encima parte de las obligaciones legales de construcción de vivienda protegida y equipamientos en Aldakonea, limitándose a prever el realojo de los y las vecinas actuales (el realojo se considera vivienda protegida), y eliminando de este ámbito la construcción de alojamientos para jóvenes y mayores y las
zonas deportivas y demás servicios necesarios para todo nuevo proyecto urbanístico.

Con ello, el barrio se va a quedar con los mismos elementos dotacionales pero con una mayor presión demográfica.

Así, consiguen maximizar la construcción de vivienda libre en una zona céntrica de la ciudad, donde los márgenes de beneficio son mucho mayores, y llevarlas a Altza, una zona no tan susceptible de especulación como Egia-Gros. Por tanto, la operación busca el máximo beneficio privado al mínimo coste. Es una operación eminentemente especulativa.

Se da la circunstancia de que tanto el Instituto de la Construcción como las zonas de Aldakoenea que entran en la operación son propiedad de Kutxa. Es decir, lo que en algún momento fue una entidad financiera con fines sociales, ahora es una mera inmobiliaria que se rige por las reglas de la especulación pura y dura. La receptividad que Kutxa ha encontrado en los actuales gobernantes de la ciudad para poner en marcha esta
operación solo se puede entender por la apuesta ideológica de PNV y PSE de Donostia, que vienen defendiendo reiteradamente la licitud de estas prácticas especulativas.

Además, se afirma desde el Gobierno municipal que la operación de Aldakoenea pretende justificarse por los problemas de accesibilidad de la zona. Sin embargo, solo aborda las parcelas donde las viviendas a construir pueden tener más rendimientos económicos para la parte privada. El resto de la zona, que incluso tiene una necesidad de accesibilidad mayor, queda fuera. El Gobierno municipal va a tener que dar muchas explicaciones para justificar el interés general de esta operación especulativa.

Por otra parte, desde el punto de vista de la planificación urbana y el modelo de ciudad, segregar a la población de esta manera, llevando las viviendas de protección a la periferia y reservar las parcelas del centro a las rentas más altas, es del todo inadmisible. Las desigualdades entre barrios en Donostia van en aumento año tras año, y esta operación urbanística solo va a conseguir dar un paso adelante en estas desigualdades. En lugar de tomar medidas para cohesionar la ciudad, PNV y PSE parecen decididos a que estas diferencias aumenten.

Desde el punto de vista de EH Bildu, es tan inaceptable que se limite a su mínima expresión el número de vivienda protegida en Egia como condenar a Altza y al resto de barrios periféricos a ser meros barrios dormitorio. Si la operación Aldakoenea se aprueba finalmente tal y como está prevista, se daría un paso de gigante en el proceso de gentrificación del barrio de Egia, donde prácticamente ningún demandante de vivienda protegida va a poder aspirar a vivir en esta zona. Y lo mismo lo mismo para los vecinos y
vecinas de Gros, otra de las zonas más gentrificadas de la ciudad.

Se da la circunstancia que en ambos barrios las zonas donde se pueden hacer viviendas protegidas son prácticamente inexistentes. Gros ha perdido más de 1000 habitantes en la última década, en su mayoría jóvenes, sobre todo por el incremento del precio del alquiler y la presión de los pisos turísticos; y Egia va por el mismo camino. No aprovechar la regeneración de Aldakoenea para dar una salida habitacional a los y las vecinas de estos barrios, a los jóvenes y los no tan jóvenes, sería dejar pasar una oportunidad irrepetible y un error histórico para la ciudad de Donostia.

Por todo ello, desde EH Bildu hemos puesto en marcha una ronda de contactos con agentes sociales de Altza, Egia y Gros, para informarles del proyecto y diseñar una alternativa tanto para la zona de Aldakoenea como para la zona del Instituto de la Construcción, con un doble objetivo: 1) dar pasos en la dirección de eliminar las desigualdades entre barrios y 2) garantizar el derecho a la vivienda de todas y todos los donostiarras.