Nota de prensa

La Asociación de Ciclistas Urbanos KALAPIE quiere hacer público su opinión sobre la reciente aprobación en Junta de Gobierno del Ayuntamiento de San Sebastián por la inclusión de un nuevo parking con 200 plazas en rotación para coches y 247 plazas para bicicletas en el centro comercial previsto en la base del cerro de San Bartolomé, en el cruce de la calle Easo con San Bartolomé.

Según manifestó hace poco más de un año, la anterior vice consejera de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, Elena Moreno, las ciudades están abocadas a ‘sacar’ los coches del centro en un plazo de unos cuatro años, porque se trata de un problema de «salud». La vice consejera se ha pronunciado de esta forma después de defender, en el Parlamento Vasco, que «la principal medida para atacar el cambio climático es limitar el acceso de vehículos a las ciudades a partir de 2025″.

A medio y largo plazo, el notable reciente aumento del uso de la bicicleta junto con los nuevos desarrollos tecnológicos en el campo del transporte público, (nueva flota de autobuses, variante al centro de la ciudad, taxi comunitarios y autónomos) y la nueva visión de los jóvenes en cuanto a la necesidad y ventajas de un coche en propiedad, (existen otras alternativas y ya no se considera un símbolo de estatus), parece que la presencia del coche particular en el centro ciudad tiende a disminuir.

Lamentamos por tanto que, a pesar de las indicaciones mencionadas y de la orientación generalizada y extendida en toda Europa de reducir el acceso del coche particular al centro de la ciudad, en el año 2021 se pone en marcha un proyecto que lo favorece, cuyo espíritu es el que existía en el siglo pasado, cuando el coche particular era el rey de la movilidad y tenía presencia con barra libre en toda intervención urbanística.

En una intervención del Alcalde, Eneko Goia, sobre los problemas que los parkings de rotación existentes suponen para la movilidad en el centro de la ciudad, congestión del tráfico y contaminación, afirmaba que se trata de infraestructura heredada y no queda más remedio que utilizar: la construcción de un nuevo parking de rotación, desde luego, no es la mejor forma de aliviar el problema.

A una pregunta de un periodista sobre la construcción del parking en cuestión, que no cuadra con las actuales directrices de movilidad, el Alcalde contesta: “Se trata de una decisión muy antigua. Del Gobierno anterior. Toda la operación de San Bartolomé está hecha con eso incluido y prescindir ahora de esta actuación pondría en cuestión gran parte de la operación”.

Aunque a la vista de los criterios actuales el proyecto presente unos fallos hay que tirar para adelante; no hay que olvidar que el Ayuntamiento es titular de un 37 % de la operación urbanística.

Cada vez que se crea una infraestructura que favorezca el coche particular estamos frenando el uso del transporte público, en contradicción con la puesta en marcha de la variante del Metro-Topo que, adquiriendo un papel predominante, hace innecesario un parking de rotación; hay que remarcar que el nuevo centro comercial tiene previsto un enlace con conexión directa a la parada del Metro-Topo de la Plaza Zubiri.

Por otra parte, hay que considerar que en un radio de entre 50 y 250 mt existen ya otros aparcamientos de rotación, (Buen Pastor 384 plazas, Kontxa 655 plazas, San Martin 300 plazas y Easo 146 plazas), que dan servicio a esta área.

Entre otros objetivos, la realización de la pasante del Metro-Topo tiene que servir para reducir el acceso del vehículo particular al centro ciudad y aumentar los desplazamientos activos. Al menos, esa es la promesa que está continuamente repitiendo la concejala de Movilidad, Pilar Arana.

Además, como señala el Pacto Cívico sobre Movilidad, hace falta estudiar los impactos generados por el nuevo aparcamiento y consultar previamente al Consejo Asesor de Movilidad: «En base a las previsiones incluidas en el Plan General de Ordenación Urbana, el incremento de la oferta de aparcamientos de rotación en la zona central de la ciudad deberá ir acompañada del estudio correspondiente de impactos y de la previa consulta al Consejo Asesor de
Tráfico».

El estudio de impacto del nuevo parking que también incluye 247 plazas para bicicletas, (parece que así tiene un aspecto más “verde”, lo que ahora se llama greenwashing, eso no reduce el efecto de atracción del coche particular), puede también servir para decidir si esa es la mejor ubicación para un aparcamiento de bicicletas, porque una mala decisión es un hecho negativo para la promoción del uso de la bicicleta en la ciudad.

Parece que el estudio no es necesario, la decisión está tomada y se tira para adelante.

Y por último, nos decepciona la falta de reacción de ningún partido político por esta decisión que afecta al futuro de la movilidad en nuestra ciudad; será culpa del shock Covid-19 que nos impide ver más allá de lo inmediato, pandemia que por otra parte y según consideraciones del mundo científico puede tener relación con nuestra actitud irresponsable con el planeta.