Nota de prensa

Un éxito desde el primer día. Según la íbamos colocando, la gente se paraba y nos hacía preguntas con expectación y satisfacción. Iba a estar un mes y no ha quedado otra que ampliarla.

Diciembre y enero. Hoy 31 de enero hemos procedido a retirarla. Un goteo incesante de transeúntes se paraba y nos hablaba: “Enhorabuena”, “¿Por qué no la dejáis más tiempo?”, “¿Qué vais a hacer ahora?”, “¿Os puedo comprar una de las fotos para colocarla en la habitación de mis sobrinos?”, “¡Qué alegría de Exposición!”. Una mujer mayor se ha parado y, angustiada, ha preguntado: “¿Qué podemos hacer para salvar Antondegi del proyecto de olas artificiales?” Nos hemos mirado a los ojos y, sin hablar, nos hemos comprendido: “Otra agresión medioambiental más a un Planeta con las luces rojas encendidas”.

A escasos metros, otra mujer tocaba el violín junto a la foto donde aparecen radiantes y contentos Oier, Eneko y Unax, 3 niños hermanos del barrio de Amara inspeccionando una de las cajas-nido en el monte Ulia de Donostia. Sinfonías de El cisne de Camille Saint-Saëns, Meditación de Thaïs de Jules Massenet, Canon en re mayor de Pachelbel, Las suites de Johann Sebastian Bach, El Ave María de Gounod… No ha podido ser más hermosa la conjunción entre Naturaleza y Cultura en un lugar totalmente artificializado con una estación de trenes encima y otra de autobuses debajo. “Ha sido un éxito didáctico” ha exclamado la violinista con acento de Europa del este. “No os podéis hacer la idea de la cantidad de profesores que con sus grupos de niños, rumbo al Parque de Egia, se han parado aquí, en el subterráneo, para difundir el mensaje naturalista de la
Exposición”.

Hemos recogido todas las fotos y retirado la cinta adhesiva de las paredes. Ha costado tiempo y empeño. Todo ha quedado impoluto, como si antes no hubiera habido nada allí. Ojalá pronto nos comportemos así con la Naturaleza.

Ahora sólo hace falta que la Expo rule y se convierta en itinerante por los pueblos y ciudades de nuestro querido planeta, la Tierra.