Nota de prensa

El Juzgado de lo Contencioso Administrativo Nº 2 de Donostia publicó el pasado 25 de enero de 2021 la sentencia Nº 10/2021, por la que fundamenta que los toldos en las fachadas de locales y establecimientos de hostelería de la Parte Vieja de Donostia son “ilegales y clandestinos” y que “proceden las sanciones y la demolición de la obra ilegal”.

Con esta sentencia finaliza, en parte, una odisea que dura 9 años, prácticamente los mismos años que tiene de vida nuestra asociación, y pone en su sitio a todas las partes de este contencioso.

Los orígenes del conflicto.

Tras años y años de denuncias sin respuesta por parte del Ayuntamiento, a finales del verano de 2017 solicitamos amparo del ARARTEKO para que tomara cartas en el asunto con los problemas de ruido, accesibilidad, movilidad, suciedad, basuras, medioambientales, etc., muchos de ellos provocados directamente por la presencia de toldos en todas las fachadas de las calles de la Parte Vieja.

La resolución del ARARTEKO de febrero de 2018 sacó la “tarjeta roja” al gobierno municipal del PNV y el PSE. Argumentando que el Ayuntamiento no debía hacer dejación de sus potestades de disciplina urbanística, debiendo restaurar la legalidad y que, con independencia de las sanciones correspondientes, debía ordenar que fueran quitados los toldos, rótulos, placas y demás instalaciones en fachadas de locales y establecimientos de hostelería de la Parte Vieja de Donostia.

Pero en contra de la resolución del ARARTEKO y de la resolución del propio Ayuntamiento, publicada en su página web en marzo de 2018, el entonces concejal y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Donostia, Ernesto Gasco, tranquilizó al sector hostelero de la Parte Vieja, manifestando públicamente que, de una u otra forma, los toldos iban a continuar presentes en el barrio. Es decir, daba la pista de cuál iba a ser la actuación práctica y real del gobierno municipal del PNV y el PSE.

Así que hizo falta un año más para que el gobierno municipal del Ayuntamiento de Donostia se moviera y asumiera, por fin, sus responsabilidades. Ordenó quitar los toldos a 122 establecimientos. Y tras negarse estos a hacerlo, impuso multas coercitivas de 600 euros mensuales a cada uno de los locales apercibidos.

Agotada la vía administrativa, solo 42 empresarios de los 122 interpusieron un recurso contencioso-administrativo, cuyo resultado hemos conocido el pasado 25 de enero del presente año tras la publicación de la sentencia en contra de sus pretensiones.

La sentencia

La sentencia da la razón al Ayuntamiento, claro, y a nuestra asociación como codemandada. Sin embargo, en este conflicto lo incomprensible es constatar que el gobierno municipal de la ciudad ha resultado ser una especie de “convidado de piedra”. No solo porque se ha visto arrastrado a un contencioso que no deseaba, sino porque ha quedado de manifiesto que, durante esos 9 años, no ha hecho nada, absolutamente nada, para proteger el interés general de los habitantes de la Parte Vieja, su salud y su patrimonio.

Es increíble, sigue siendo el principal interpelado, e incluso ahora, tras la publicación de la sentencia, el gobierno municipal de Donostia todavía no se ha pronunciado públicamente. Una vez más, se inhibe de su responsabilidad.

Intoxica a la opinión pública, cuando en informaciones de algunos medios de comunicación, citando “fuentes municipales”, acusa a nuestra asociación de mostrarnos inflexibles a la hora de defender las normas en vigor, afirmando, además, que no tiene ninguna intención de ordenar la retirada inmediata de los toldos. Hecho gravísimo, pues la propia sentencia recuerda al gobierno de la ciudad que está obligado a ejecutarla.

El gobierno municipal de Donostia miente e incumple conscientemente la legalidad.

  1. Miente, porque oculta que, a iniciativa de la jueza que dictó la sentencia, y en virtud del Decreto de 13 de noviembre de 2020, por el que se acordaba suspender el curso de los autos por plazo no superior a sesenta días, para tratar de llegar a un acuerdo en la coyuntura actual provocada por el COVID, el representante legal de nuestra asociación realizó una propuesta a la Asociación de Hostelería de Gipuzkoa, no habiendo sido posible llegar a un punto en común. Es necesario resaltar que, en ese período de tiempo, ni los empresarios, ni el Ayuntamiento, se pusieron en contacto con nuestra asociación con ese fin.
  2. E incumple conscientemente la legalidad, porque a pesar de esta sentencia, no va a tomar ninguna medida. Demostrando así que es parte del problema -no de la solución- al hacer público su apoyo a una nueva regulación “ad hoc” para que los hosteleros tengan toldos. Dejando en evidencia así que las normas urbanísticas y ordenanzas municipales no se aprueban en favor del interés general sino del interés
    particular de un sector concreto, en este caso, de la hostelería.

Es muy grave que, el PNV y el PSE, continúen incumpliendo sus obligaciones. Quieren hacer creer que el gobierno municipal está “al margen” en este conflicto, como un agente “neutral” más, tratando de presentarlo como solo un enfrentamiento entre nuestra asociación y los hosteleros de la Parte Vieja.

¿Y todo para qué? Para ocultar su responsabilidad principal y directa en el fondo de este problema.

Desconocemos si existe un acuerdo, de facto, entre el gobierno municipal y la Asociación de Hosteleros de Gipuzkoa, para que los locales implicados en este conflicto, así como el resto de los que no recurrieron, no tengan que quitar los toldos y no paguen las multas derivadas del incumplimiento. Es indudable que a algunos sectores económicos les sale gratis hacer lo que les da la gana. Sobre todo, cuando sus cómplices están el gobierno municipal del Ayuntamiento de Donostia.

Decíamos que, con esta sentencia finaliza, en parte, el conflicto. Porque es más que probable que los hosteleros demandantes recurran la sentencia al TSJPV para justificar la paralización legal de la sentencia, la retirada de los toldos, el pago de las multas y ganar así tiempo para que el gobierno
municipal de la ciudad pueda aprobar un nuevo Plan Especial para la Parte Vieja que permita la colocación de toldos.

Pero la última palabra la seguimos teniendo las vecinas y vecinos de los edificios donde se pretendan ubicar los toldos. No en vano, la Ley de Propiedad Horizontal nos permite tomar las decisiones apropiadas para
salvaguardar nuestra salud y nuestro patrimonio.