Nota de prensa

La pandemia ha golpeado fuertemente el modelo socio-económico de Donostia, más que a las ciudades de nuestro entorno, acentuando los desequilibrios y las tendencias negativas que venían de antes (paro y precariedad, consecuencias del envejecimiento, desequilibrios entre barrios, problema de la vivienda…). Por ello, consideramos que el presupuesto de este año debe adquirir un carácter estratégico. Sin embargo, el proyecto que han presentado PNV y PSE es un presupuesto ordinario. No hay una redistribución de las prioridades políticas. En la práctica, son unos presupuestos que obvian la situación de pandemia que
padecemos.

Estamos inmersas en una crisis sanitaria, social y económica sin precedentes, que ha dejado en evidencia, entre otras cuestiones, las graves carencias que tiene este modelo de ciudad en el ámbito de los cuidados, se han incrementado las desigualdades entre los barrios, los problemas con la vivienda se han multiplicado y se ha podido comprobar que nos estamos quedando atrás en las medidas urbanas contra el cambio climático. Por eso, las Cuentas de este año deben servir para corregir el rumbo que lleva Donostia en estos ámbitos y para afrontar los grandes retos que tenemos como sociedad y como ciudad.

Desde EH Bildu identificamos cuatro grandes retos a los que hay que hacer frente como ciudad, y para los que el presupuesto de 2021 debe ser un primer paso:

• Emergencia socio-sanitaria: Si algo hemos comprobado todos y todas durante la pandemia es que Donostia necesita un nuevo sistema de cuidados para atender a todas las personas en situación de vulnerabilidad, a las personas dependientes, a las
personas sin hogar, a los niñas y niñas que no pueden seguir sus clases on line, etc. El análisis de los datos incluidos en el proyecto presupuestario presentado por el Gobierno de Eneko Goia no deja lugar a dudas: no hay ninguna medida extraordinaria para hacer frente a la crisis socio-sanitaria acrecentada por la situación de alarma sanitaria del 2020. Y es que todas las partidas sociales se mantienen como antes de la pandemia, e incluso algunas de ellas bajan.

• Emergencia habitacional: Donostia es ya el número 1 del ranking en todo el Estado tanto en el precio de compra como en el alquiler. La pandemia no ha amortiguado la tendencia de los últimos años, sino que la ha acentuado. Hay más de 20.000
solicitudes de vivienda pendientes de respuesta en Etxegintza y el proceso de expulsión de habitantes, sobre todo jóvenes, de los barrios hacia los pueblos de alrededor es una consecuencia directa de todo ello. Sin embargo, el Gobierno
municipal va a dedicar cero euros a vivienda de protección pública en 2021.

• Emergencia climática: en marzo de 2020 el Gobierno municipal declaró la situación de “emergencia climática” en la ciudad. En dicha declaración, además de enumerar una serie de retos en este ámbito, el Gobierno se comprometía a cambiar políticas y
a asignar recursos para ello. Pues bien, llegado el momento de materializar aquella declaración, nos llama poderosamente la atención que en el proyecto presupuestario no se haga ninguna mención a la situación de emergencia climática. Las medidas
estratégicas contra el cambio climático son también necesarias para salir de esta crisis habiendo aprendido la lección de lo que no hay que hacer.

• Romper las desigualdades entre barrios: este proyecto presupuestario deja en evidencia que este Gobierno municipal sigue apostando por un modelo de ciudad centralista. Vemos una ausencia total de planificación para crear proyectos
económicos tractores en los barrios que pueden acabar a medio plazo con el origen de las evidentes desigualdades económicas y sociales que hay entre diferentes zonas de la ciudad.