Opinión

Recientemente nos hemos enterado por la prensa (El Diario Vasco) que se pretendía realizar esa actividad en esa zona y además en esta época del año, tan sensible para las aves porque están criando. Las redes sociales ardían y en el mundo de la ornitología y el conservacionista saltaron las alarmas por la amenaza que ello suponía. Nuestra preocupación se tornó incomprensión y enfado cuando supimos que había sido autorizada por el organismo que debe garantizar la conservación y protección de esas especies, la Diputación Foral de Gipuzkoa.

No vale todo si queremos conservar la biodiversidad y si buscamos su fomento. No puede permitirse cualquier actividad en todo lugar y todo el año. Si no producen grandes impactos en general, de autorizarlas se debería priorizar su realización fuera de los espacios protegidos, cuya razón de ser es precisamente la conservación de sus valores naturales y de la biodiversidad que albergan. En todo caso, hay unas líneas rojas que no se deberían traspasar como son la posible afección a hábitats de interés o a especies amenazadas. La época de cría es el momento más sensible para las especies y puede resultar crítico para las más amenazadas. La Ley protege el hábitat de las especies amenazadas, sea donde se alimentan o descansan, pero protege estrictamente sus lugares de reproducción. Por ello resulta totalmente incomprensible que la Diputación haya autorizado el slackline en Tximistarri, a sabiendas de que en ese entorno crían especies amenazadas como el cormorán moñudo, el halcón peregrino o el cuervo y que, además, están en pleno periodo de cría.

Esta vez, al menos, los promotores de esta actividad han pedido permiso y no es poco, porque, aunque así debe ser, muchas veces no se hace. No nos pronunciamos sobre la actividad en sí, cada uno tiene su opinión, pero sí queremos destacar la predisposición y actitud demostrada por los organizad res al pedir los permisos. La que se ha equivocado de plano es la Diputación Foral de Gipuzkoa. Su Servicio de Fauna y Flora Silvestre no debería haber autorizado la actividad en ese lugar y mucho menos en plena época de reproducción (línea roja). Por qué no buscar otra ubicación o, al menos, haberla autorizado fuera del periodo de cría, por ejemplo de agosto a diciembre? Nos parece incomprensible. Por ello, pedimos a la Diputación Foral de Gipuzkoa que dé marcha atrás y revoque el permiso. En caso contrario, pedimos a los promotores que suspendan la actividad de motu propio teniendo en cuenta el principio de cautela que la Diputación no ha querido considerar.

La Asociación Naturalista Haritzalde lleva años impulsando la inclusión de Igeldo-Mendizorrotz en la Red Natura 2000 europea y desde hace un par de años que la isla de Santa Clara-rasa mareal del Tenis, Igara-Mendizorrotz y la zona de mar que los rodea, sean considerados como Lugar de Interés Comunitario, para que después puedan ser declarados Zona de especial Conservación. Estamos trabajando la propuesta entre otros con el ayuntamiento de Donostia. El entorno de Igeldo-Tximistarri tiene un alto valor ecológico, en especial como lugar de reproducción para aves amenazadas. El cormorán moñudo, hasta hace poco desaparecido en Gipuzkoa, tiene allí la mayor colonia de cría de Gipuzkoa. No parece que dar permisos para la zona sea el mejor modo de protegerla.