Nota de prensa

Desde Ba Gera, Asociación de Comercio, Hosteleria y Empresas de Servicios de Donostia, nos adherimos a la reivindicación de EUSKALDENDAK la mayor entidad de representación voluntaria del sector terciario en Euskadi, para priorizar la vacunación en el comercio.

Hace un año, en pleno confinamiento, el Gobierno Vasco decretaba la obligación de permanecer abiertos a ciertos sectores de comercio por considerarlos ESENCIALES (comercios de alimentación, bebidas, productos y bienes de primera necesidad, ópticas y productos ortopédicos, quioscos y papelerías, estancos, comercios de venta de equipos tecnológicos y de telecomunicaciones, alimentos para animales de compañía….).

Se consideraba que estos establecimientos y las personas trabajadoras en ellos estaban desempeñando una función de utilidad pública que debía ser reconocida y respetada. Y que el comercio de proximidad, a pie de calle, se había revelado como esencial para mantener la cadena de suministro de bienes y servicios.

Y así fue. Eran los únicos que continuaron cuando todo paró y los que se las ingeniaron como pudieron para protegerse y proteger a los demás, cuando no se podían conseguir mascarillas.

Ha pasado un año de esas declaraciones del Gobierno Vasco y lo que era esencial ha pasado a ser secundario. Así se desprende, al menos, al comprobar que entre los grupos y criterios de vacunación que define el Departamento de Sanidad de Gobierno Vasco no se encuentra el comercio. A pesar de declarar que “La ciudadanía vasca debe mostrar una vez más su solidaridad y entender que las primeras personas en protegerse frente a la COVID-19 deben ser las más vulnerables y las más expuestas al riesgo de contagio”.

Pronto se ha olvidado el importante papel que desempeña el comercio en el abastecimiento de nuestros pueblos y ciudades.

¿Acaso no son los comerciantes unas de las personas más expuestas al riesgo de contagio, teniendo en cuenta la frecuencia de personas que pasan por las tiendas, que tocan los productos, los pedidos que reciben, también manipulados…?

Y si un comerciante enferma ¿quién lo reemplaza? La mayor parte de nuestro comercio se gestiona por una o dos personas, en su mayoría autónomos. Si una de ellas se contagia, es muy probable que ese comercio tenga que cerrar temporalmente, con lo que supone de pérdida de ingresos para esa familia.

Un trabajador por cuenta ajena que enferma, sigue cobrando y se le puede reemplazar. Un comerciante autónomo que enferma, tiene que cerrar su tienda y deja de obtener ingresos. De modo que el impacto del covid es doblemente perjudicial para el comerciante autónomo.

Si el comercio es un colectivo esencial y desarrolla una función de utilidad pública, es necesario que desde el Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco se le incluya entre los grupos de personal más expuesto al riesgo de contagio y se le inocule la vacuna para que pueda seguir desarrollando su actividad con toda seguridad.

El apoyo a los sectores esenciales debe mostrarse asegurando su seguridad y la de todos los ciudadanos.

Finalmente, desde BA GERA y EUSKALDENDAK se reclama la aceleración del proceso de vacunación a toda la sociedad, que será la mejor ayuda a múltiples subsectores cuya actividad se benefician de la confianza de la sociedad.