Nota de prensa

Elkarrekin Donostia considera decepcionante la gestión del gobierno municipal en la retirada de los vertidos de Belartza y asegura que el gobierno municipal lleva demasiado tiempo desoyendo el mandato de la sentencia judicial 291/2019 que le exige la retirada de tierras depositadas en este ámbito y la restitución del ámbito a su estado original.

Haizea Garay, concejala del grupo municipal Elkarrekin Donostia (compuesto por Podemos, Ezker Anitza-IU y Equo-Berdeak), interpelará al gobierno de PNV-PSE en las comisiones municipales del próximo lunes sobre la situación de los vertidos de Berlatza II. “Desde nuestro grupo queremos saber por qué el gobierno está demorando la retirada de los vertidos de Belartza II cuando la sentencia 291/2019 le dijo hace ya casi dos años que debía de retirar las tierras y restituir el ámbito a su estado original”.

Como explica Garay, el paraje de Belartza II “se encuentra actualmente dañado” a consecuencia de una intervención urbanística en la que el ayuntamiento concedió una licencia de obra contraria a la Ley del Suelo para un relleno provisional de 20 meses. “Recordamos que, ante el incumplimiento por parte de la empresa que intervino en el entorno del plazo otorgado en la licencia provisional para la retirada de materiales, el ayuntamiento procedió a imponer, tal y como permite la ley 2/2006, de Suelo y Urbanismo, el máximo de 10 multas coercitivas. Al mismo tiempo, desde hace casi dos años la sentencia 291/2019 del TSJPV exige la retirada de tierras y la restitución del ámbito a su estado original. Sin embargo, desde entonces, no hay avances”, manifiesta la concejala de Elkarrekin Donostia.

Garay recuerda que “a lo largo de este tiempo no solo no se ha dado solución ni se ha recuperado el ámbito sino que ha empeorado por los sucesivos vertidos que han convertido este entorno en un vertedero ilegal”. “Esta dejadez resulta del todo incompresible, teniendo en cuenta que Belartza II se trata de un Hábitat de Interés Comunitario”, denuncia la edil.

En este sentido, “es preciso evitar que el daño pueda ser irreparable e irreversible, proceder a su recuperación medioambiental y dar los pasos necesarios para consolidar el ámbito como rural para poder conseguir que este ámbito forme parte de un futuro cinturón verde para la ciudad”, concluye Garay.