Nota de prensa

Han pasado 18 largos meses desde que el Tribunal Superior de Justicia delP aís Vasco diera la orden de sacar las piedras acumuladas en Belartza Alto. En la sentencia, firme, se daba un plazo de 2 meses para la ejecucuón de la sentencia y vamos camino de los 2 años sin que hasta la fecha se haya movido una sola piedra. En lamisma se condenaba además al Ayuntamiento a pagar las costas, que tuvimos que denunciar un año después que seguían sin ser abonadas. Esa parte por fin la cumplieron hace unos meses, pero las piedras, como hemos dicho, allí siguen y, por tanto, la sentencia sigue sin cumplirse.

Han pasado ya 5 años desde que comenzará la agresión a un entorno rural y natural, con el acúmulo de materiales procedentes de las obras en Belartza cantera, con afección directa por destrucción de un hábitat de interés comunitario como eran los prados de siega allí existentes. De poco sirvieron nuestras continuas denuncias de irregularidades e ilegalidades, ya que al final el propio Ayuntamiento les concedió una licencia temporal para depositar las piedras allí, licencia que tal y como el Tribunal Superior a confirmado era contraria a derecho. La sentencia debería cumplirse lo antes posible sobre todo para poder recuperar cuanto antes el hábitat protegido dañado y evitar más afección en los bosques mixtos del entorno. Esa es nuestra exigencia, la ejecución inmediata y la recuperación medioambiental.

El Ayuntamiento proclamó ufano la Emergencia Climática ante una crisis medioambiental global, que nos afecta directamente. En la Declaración hacía mención expresa a evitar la ocupación del suelo y la artificialización de nuevas zonas. Por eso en el Día de la Tierra le pedimos al Ayuntamiento de San Sebastián coherencia. No es de recibo criticar la ocupación e impulsarla al mismo tiempo y el caso de Belartza Alto es flagrante. Se trata de un entorno natural directamente amenazado por un proyecto de zona industrial que daría un grave golpe al cinturón verde de la ciudad destruyendo un entorno de alto valor ecológico. El Ayuntamiento debe cumplir la sentencia cuanto antes, pero debe abordar la revisión y renovación del muy obsoleto Plan General de 2010 y en la nueva versión debe clasificar de nuevo ese entorno, Belartza Alto, como rural y debe añadirlo al futuro Parque Rural de Unanue.

Los problemas globales tienen un impacto directo en nuestras vidas, pero su solución empieza en lo local y cercano. De la misma manera que han sido capaces de descartar la urbanización de Basozabal y de echar atrás en la construcción de miles de viviendas en Auditz Akular o Antondegi, ahora les pedimos que por coherencia descarten de una vez por todas las iniciativas que amenazan tanto Antondegi como Belartza y se comprometan a su protección, recalificándolos de nuevo a rurales e impulsando de una vez el cinturón verde que Donostia tanto necesita.