Nota de prensa

Los cambios que está experimentando Donostia, con un rápido envejecimiento de la población y un modelo de ciudad que genera cada vez más desigualdades – tal y como observamos en el Barómetro de Economía Urbana del 2020 publicado recientemente por el propio Ayuntamiento- ya estaban pidiendo un nuevo sistema municipal de cuidados antes de la pandemia.

El Covid-19 no ha hecho sino acelerar y visualizar aún más la necesidad de un nuevo sistema de cuidados para atender a todas las personas en situación de vulnerabilidad: a las personas dependientes, a las personas sin hogar, a los niñas y niñas que no pueden seguir sus clases on line, a las familias que no pueden hacer frente al pago de su vivienda e, incluso, a las personas con necesidades básicas de alimentación.

Sin embargo, los presupuestos municipales de este año no contemplan medidas extraordinarias en el apartado de políticas sociales, proponiendo programas y presupuestos continuistas, como si no hubiera habido una pandemia y como si sus consecuencias socio-económicas estuvieran ya superadas. Mientras tanto, las condiciones laborales de las trabajadoras, la inmensa mayoría mujeres, empeoran mientras el Gobierno municipal mira para otro lado.

Así, ante el aumento de la demanda, la eficacia y eficiencia de las políticas del Departamento de Acción Social del Gobierno de Eneko Goia se ha ido debilitando año tras año, llegando a una situación muy preocupante, tal y como denuncian las/os trabajadoras sociales del departamento de acción social.

Por un lado, durante la pandemia se ha producido un gran aumento de la demanda de atención y ayudas sociales. Respecto a 2019, en 2020 aumentó un 19,74% el número de familias que han solicitado AES y un 37,86% el de las que han solicitado las ayudas municipales a la conciliación (APTC). Según la Memoria anual del Departamento de Acción Social, en 2020 se invirtieron 3.200.815,33 euros en AES (un 31,06% más que en 2019) y 695.956,71 euros en APTC (un 29,2% más que en 2019).

En cuanto a las personas mayores, hay que decir que cada año son más las personas pensionistas donostiarras que necesitan ayudas sociales y, sobre todo, son las mujeres mayores de 65 años las que más necesitan estas subvenciones para poder hacer frente a los gastos básicos. Por ejemplo, de las 3.008 familias que necesitaron AES en 2020, el 69,51% estaban formadas por mujeres (la titular de la solicitud era una mujer), de las cuales el 34,5% eran pensionistas.

Por otro lado, en Donostia estamos asistiendo también a una creciente precarización de la situación laboral de las personas que trabajan en los cuidados, la inmensa mayoría mujeres.

Durante la pandemia, las profesionales de los servicios sociales de base han realizado una ingente labor para garantizar el bienestar de los colectivos más vulnerables. Sin embargo, el pasado 30 de abril el Gobierno municipal tomó la decisión de no hacer sustituciones entre las trabajadoras municipales. Tal y como se puede leer en el acta de la Junta de Gobierno Local del 4 de mayo, las sustituciones se contemplarán únicamente en los siguientes servicios: Guardia municipal (verano), movilidad (verano), centros de acogida y edificios escolares.

Teniendo en cuenta que las trabajadoras sociales son un colectivo feminizado y que, por tanto, hay bajas de maternidad y por cuidados, este tipo de decisiones tiene consecuencias negativas en la calidad del trabajo de las trabajadoras sociales y aumenta su carga de trabajo. En este sentido, el colectivo de trabajadoras sociales ha hecho una propuesta para mejorar sus condiciones, pero, de momento, el Gobierno municipal no ha tomado medidas para suavizar su carga de trabajo y poder así realizar las intervenciones sociales con el tiempo y la calidad que
necesitan.

No obstante, las trabajadoras sociales no son las únicas profesionales perjudicadas en este modelo de bienestar social en decadencia, además, hay que recordar que actualmente las trabajadores de las residencias de Gipuzkoa llevan más de 260 días en huelga para mejorar sus condiciones laborales, y que los sindicatos denuncian continuamente la situación que padecen las trabajadoras del hogar, sobre todo, en el contexto de la pandemia.

Ante esta grave situación, EH Bildu ha presentado una y otra vez propuestas a favor de un nuevo modelo de cuidados público y digno, presentando mociones para mejorar las condiciones de las más de 2500 trabajadoras del hogar que hay en Donostia o medidas para mejorar las condiciones laborales de las 400 profesionales del Servicio a Domicilio (SAD). En la mayoría de los casos, nuestras propuestas han recibido el NO del Gobierno municipal.

Recientemente, han sido 11 agentes sociales de Donostia (Asade, Elkartu, Gautena, Haurralde, Sos racismo, Arrats, etc.) los que han dado un paso adelante hacia un nuevo modelo público de cuidados, proponiendo la creación del Consejo Sectorial de Cuidados.

El objetivo de este Consejo sería acordar un nuevo contrato de ciudad, considerando el cuidado como un tema de responsabilidad compartida entre el mercado y la sociedad, pero también entre hombres y mujeres dentro del hogar. EH Bildu ha hecho suya esta reclamación y llevará la propuesta del Consejo Sectorial de Cuidados al pleno de julio, donde esperamos recoger la adhesión del resto de grupos municipales.